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El viernes pasado me enteré de un movimiento ciudadano que, no conforme con las políticas católicas sobre sexualidad, llamaron a apostatar, esto es, negar la fe de Jesucristo recibida milagrosa, invisible e inexplicablemente en el bautismo.

Estoy bautizado católico, pero desde hace mucho que soy un ateo convencido y de la inamovible idea de que la Iglesia Católica es una institución criminal que sólo es fuerte allí donde cunde el miedo y las mentiras, de la cual es fiel propagandista. De hecho, la frase medieval “Matadlos a todos que Dios reconocerá a los suyos” es católica, al igual que el respaldo a Hitler en la II Guerra y la prohibición de usar condones que se hace en África, condenando a muerte a la población por el VIH.

Y aún en nuestros días, la mentira y el miedo es la base de la educación que se entrega a los niños y niñas de colegios católicos, manipulando sus conciencias en base a la culpa, razón por la cual no enviaré a mi descendencia a tan torvos lugares.

Animado por el hallazgo en Internet de una especie de formulario modificable, he decidido apostatar y hoy sábado he enviado a las calles Erasmo Escala 1884 (Arzobispado de Santiago) y Barros Arana 544 (Arzobispado de Concepción) una carta certificada del siguiente tenor:

Yo Carlos Patricio Reusser Monsálvez, con RUN n.° xxxxx, mayor de edad, con fecha de nacimiento 2 de agosto de 1974 y residente en xxxxx, Comuna de Providencia de la ciudad de Santiago, que según me consta fui bautizado en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, ubicada en la comuna de Cañete, actuando en nombre e interés propio, y hallándome en pleno uso de mis facultades y derechos,

MANIFIESTO:
— Que no encontrando en el Derecho Eclesiástico normas especiales sobre la materia de esta solicitud, recurro a usted en base a lo dispuesto en el canon 393 del Código de Derecho Canónico que dice “El obispo diocesano representa a la diócesis en todos los negocios jurídicos de la misma”.
— Que en su día fui bautizado en la fe católica como consecuencia de una decisión tomada por otras personas sin que en ese momento, a causa de mi edad, mediara en modo alguno la participación de mi propia voluntad, y sin que dispusiera de libertad suficiente para emitir un juicio sobre mis convicciones personales.
— Que tras haber meditado durante el tiempo suficiente sobre el significado de mi pertenencia a la fe católica no hallo ningún pretexto para continuar perteneciendo a la Iglesia Católica, entrando mi voluntad en contradicción con la adscripción a esta institución.
— Que de acuerdo a mis convicciones, no acepto que en mi nombre se de validez a dichos y acciones de una institución que no me representa y que atenta permanentemente contra los principios fundamentales de una sociedad abierta, plural y democrática.
— Que la fidelidad a la propia conciencia es un derecho constitucional inalienable reconocido tanto en el artículo 19 N.º 6 de la Constitución Política de la República de Chile como en el artículo 6 de la Ley N.º 19.638, que establece la libertad religiosa y de culto expresada en la facultad de “profesar la creencia religiosa que libremente elija o no profesar ninguna; manifestarla libremente o abstenerse de hacerlo; o cambiar o abandonar la que profesaba”.
— Que, por tanto, rechazando totalmente la fe cristiana, me considero incurso en apostasía, tal y como la define el canon 751 del Código de Derecho Canónico, por lo que

SOLICITO:
Me sea reconocida por la Iglesia la condición de apóstata, dejando de contarme entre sus fieles y de considerarme católico a todos los efectos —incluso los estadísticos—, incluyendo, si procediera, la oportuna anotación de apostasía en el Libro de Bautismos y cualesquiera otros registros eclesiásticos existentes.
Asimismo, que me sea comunicada por escrito la resolución que se tome con respecto a mi petición.

En este acto declaro conocer y aceptar las consecuencias eclesiásticas derivadas de mi apostasía, entre ellas, la exclusión de los sacramentos, las dificultades para contraer matrimonio canónico y bautizar hijos menores y la privación de exequias eclesiásticas públicas.

Quedando a la espera de lo solicitado,

Y la firmé, claro.

Y acompañé fotocopia del carnet de identidad y certificado de nacimiento, por si las moscas.

En España y Europa en general también se apela a la ley de protección de datos personales, pero como la de Chile no cumple estándares mínimos de calidad, mejor olvidarlo.

Y bueno, como ya no seré católico, no arderé en las llamas del infierno católico, espacio seguramente reservado a los miles de curas que en público dicen cómo debe vivir su vida sexual cada cual, y en privado se entretienen manoseando a menores de edad bajo el silencio cómplice de sus superiores (a propósito, ¿dónde estará monseñor Cox?)

Después les cuento como sigue esta peregrinación, pues se me ocurre que no va a ser nada de fácil el camino para que reconozcan mi apostasía. Es duro perder clientela.

Luis Emilio RecabarrenComo muchos sabréis, Luis Emilio Recabarren es el artífice del movimiento obrero chileno de inicios del siglo XX y el fundador del Partido Obrero Socialista y luego, en 1918, es uno de los fundadores del Partido Comunista de Chile.

Lo que puede que no sepáis es que, de acuerdo a la historia oficial, el gran Luis Emilio Recabarren se suicidó el día 19 de diciembre de 1924.

A su vez, Vitecindo Reusser Estay fue un aguerrido dirigente sindical del cobre, primero, y del carbón, después, y uno de los fundadores del hoy desaparecido Partido Democrático.

Vitecindo ReusserVitecindo Reusser también es mi bisabuelo, y transmitió en sus últimos años de vida a sus hijas y nietos (y de estos a los bisnietos, como es mi caso) una cantidad formidable de hechos, las cuales repetía con frecuencia para que pudieran recordarlas, más que como clases de historia, como lecciones de vida.

El relato que atañe al título de esta nota, y que transmito a ustedes más de 45 años después de que fuera pronunciado, es el siguiente:

Luis Emilio Recabarren, tras una forzosa estadía en Argentina, había llegado a la convicción que lo que mejor representaba los intereses de la clase obrera y campesinado eran los postulados del Partido Comunista de la Unión Soviética y, por supuesto, el modelo de sociedad que emergía sobre la base de sus postulados.

Luego, a su regreso al país, fundó el Partido Comunista de Chile y cuatro años más tarde, en 1922, recibió una invitación para participar del Congreso de la Internacional Comunista en la URSS, pero carecía del dinero necesario para sobrellevar los gastos del viaje y la estadía hasta ese extremo del mundo. Los muy empobrecidos obreros del salitre, que eran su base y plataforma política primaria, no podían afrontar esos costos.

Se dirigió entonces a su amigo Vitecindo Reusser, dirigente de los trabajadores del cobre de la mina El Teniente, para solicitar su ayuda. Vitecindo accedió a respaldar su petición ante los trabajadores del cobre para financiar el viaje a la URSS de Recabarren, pero le impuso una condición personal para apoyarle: que a su regreso le contara personalmente, e independientemente de su discurso público como dirigente de partido, que tan bueno era el sistema comunista para los trabajadores, porque aunque él no era comunista, si el modelo era en la práctica tan bueno como se decía, tendría que replantear varias cuestiones.

Recabarren aceptó la condición y del viaje regresó un año después cumpliendo su promesa: lo triste era que las noticias que traía no eran buenas, pues el país de Lenin difería enormemente de la sociedad ideal de la que les habían hablado y de la que él a su vez actuaba como impulsor en Chile. Entre los muchos defectos, según Recabarren lo más crítico era que la falta de libertades de los propios obreros y campesinos era asfixiante.

Luis Emilio Recabarren estaba profundamente decepcionado y para él era evidente que en Chile su Partido Comunista estaba engañando a quienes pretendía representar, ofreciéndoles una sociedad ideal y un modelo de vida que en la práctica no era viable ni deseable.

Si Recabarren dijo algo sobre el futuro del movimiento o su participación en el mismo en esa conversación privada, eso no ha llegado a nosotros o se ha perdido en el camino.

Lo que si sabemos es que a partir de entonces el interés de Recabarren por la vida partidaria decayó, negándose incluso a ser candidato a cargos de representación popular por el Partido Comunista o a hacer campaña política en favor del mismo.

Luego, casi un año después de su regreso de Rusia, se suicida en circunstancias no aclaradas.

Fue convicción de Vitecindo Reusser, hasta el día de su muerte en 1962, que su amigo Luis Emilio Recabarren fue víctima de un asesinato político.

Con ojos actuales, el crimen político es una bestialidad sin nombre, pero en aquella época, en Chile, no eran poco comunes y los encargaban todos los sectores, con prescindencia de su ideología.

Clotario Blest¿Por qué les hablo del asesinato de Recabarren?.

Porque en El Mercurio del 27 de abril de 2008 aparece un artículo del Prof. Dr. Victor Farías sobre una revelación que le hiciera el histórico Clotario Blest:

De Luis Emilio quiero contarle algo terrible y desconocido. Cuando vinieron a contarme que había muerto corrí hasta su casa y alcancé a ver su cadáver. Me dijeron que se había suicidado, pero en las murallas y muebles conté más de 20 huellas de bala. Hubo lucha. Como estaban las cosas, estoy seguro de que lo mataron los comunistas. Ningún suicida tiene tan mala puntería. Recabarren había vuelto desilusionado de la Unión Soviética”.

Quod erat demonstrandum.

El Gobierno de Chile acaba de destituir a Elinett Wolff, Subsecretaria de Transportes y segunda al mando después del Ministro del ramo, luego de que el diario electrónico El Mostrador demostrara que usaba el auto oficial y el chofer para distribuir frambuesas en restaurantes del centro de Santiago, lo que contraviene no sólo las normas de probidad sino también un mínimo sentido de decencia.

Justificando la remoción, el Ministro Secretario de Gobierno, Francisco Vidal dice:

con el respeto que nos merece todo ser humano, cuando uno es subsecretario, ministro o alto cargo de Gobierno, se está dedicado a eso las 24 horas del día. No hay espacio para otras actividades por legítimas que sean”

(El Mostrador, 24 de abril de 2008 )

Obviamente las cosas no son así, porque comprenderán que un Ministro asando un pollo, acompañando a su pareja a alguna actividad social, jugando “War of Warcrafts” o descansando un sábado o domingo debajo de un árbol, claramente no está actuando en su calidad de dignatario de Estado y tiene todo el derecho a hacerlo.

¿Por qué el Ministro Vidal usa este argumento para justificar la remoción, y no el otro, el de la falta de probidad al utilizar para fines particulares bienes y recursos públicos?. Porque si usara este último argumento, nace como consecuencia que la ¡Presidenta de la República! debería plantearse su renuncia dado que ella usa recursos públicos para trasladar a sus hijas como turistas a los países a los que va en visita oficial.

Pero dejando esto aparte, lo mejor es la frase inmortal de la propia Elinett Wolff quien. al ser consultada sobre el tema señala:

Una autoridad de gobierno no tiene que dar explicaciones, sean estas necesarias por razones fundadas o por infundios”.

(Las Últimas Noticias, 24 de abril de 2008 )

Me temo que a estas alturas sus palabras son el vivo espíritu de la Concertación, nuestra bienamada coalisión de gobierno.

Desde hace mucho tiempo soy testigo privilegiado de una práctica muy insana en lo que se refiere a la inscripción de nombres de dominio, por lo que me interesa particularmente brindar herramientas a quienes quieren levantar o construir sitios de cualquier tipo cuando, una vez que los han inscrito, aparece alguna gran empresa pretendiendo adueñarse del mismo nombre.

El asunto es simple y de común ocurrencia: un particular común y corriente inscribe un nombre dominio para alguna actividad de su interés, como hipotéticamente sería lindocristal.cl, y de pronto se entera que a una gran empresa (la CCU, por ejemplo, que tiene una cerveza llamada Cristal) le ha bajado un súbito amor por ese mismo dominio y para obtenerlo actúa representada por algún imponente estudio de abogados.

Y ahí tenemos a nuestro “protagonista” que sólo ha pedido un nombre de dominio y que de repente ve como parece que se le viene un juicio encima, con abogados de ceño adusto, lenguaje incomprensible y todo. Más encima algunos de estos últimos tienen prácticas reñidas con la ética: no es poco usual que viertan amenazas de cárcel invocando delitos contra la propiedad industrial y el derecho marcario y que en realidad son patrañas para atemorizar, con todo éxito, a las personas ¡e incluso a sindicatos y asociaciones!.

Entonces a nuestro “protagonista” le baja el pánico y abandona sus legítimas pretensiones e intereses. Y ahí, precisamente en ese instante, perdemos todos: la información, productos, servicios, ocio o lo que fuera que pretendía construir ya no serán conocidos por los demás e incluso la frustración se hace presente. Es una ventana que se cierra.

Pero, ¿qué es lo que ha pasado?.

En realidad, la gran empresa no tiene idea de nada, pero le ha encargado a un estudio de abogados que proteja sus derechos. El estudio de abogados tiene a una persona revisando el sitio del registrador de nombres de dominio (NIC Chile) y apenas ve algo que se parece remotamente a la denominación de la empresa o los productos y servicios que representa, se anota como segundo solicitante y, en paralelo, va donde su cliente y le cuenta que existe este “grave problema” y que si no quiere verse seriamente perjudicada en sus ventas e imagen comercial debe financiarle las gestiones futuras. Y, lamentablemente, muchas de estas grandes empresas caen en este juego y se ven arrastradas a litigios sobre cuestiones que, la verdad sea dicha, nunca les afectarán.

Pero la verdad es que el éxito de nuestro protagonista, que elevaremos a la categoría de “héroe” si resiste la presión, está asegurado con estas sencillas reglas.

1. Tenga presente que el primer solicitante (o sea, nuestro “héroe”) tiene un derecho preferente por haber inscrito el dominio primero y que, en cualquier caso, NO PAGA los costos del juicio arbitral correspondiente y que, además, puede actuar personalmente en el mismo, esto es, sin necesidad de abogado.

2. Nuestro “héroe” NUNCA debe intentar vender el nombre de dominio, salvo que previamente y por escrito le hagan un ofrecimiento (una trampa usual a la que pueden arrastrarlo será el simular interés en comprar, pedirle telefónicamente al primer solicitante que haga una oferta y luego llevarle la oferta al juez árbitro para acusarle de especulación y mala fe).

3. NUNCA debe dejarse sin construir el sitio que está “peleando”, pues el juez-árbitro examina si efectivamente se usa el dominio.

Si el juicio efectivamente llega a producirse ¿Sabe que argumentará la empresa?.

Que nuestro “héroe” es vil y malvado y que pretende aprovecharse del buen nombre, el prestigio y fama que tanto le ha costado formarse y que, además, tiene registros marcarios que la protegen, la amparan y le dan privilegios por sobre toda la humanidad. Usualmente terminan diciendo que todo el mundo, que digo, el universo entero, conoce a dicha empresa o la asocia con la expresión, por ejemplo, “lindocristal”.

¿Y qué debe alegar nuestro “héroe”?.

Que llegó primero y explicará que el uso que hace del sitio es legítimo.

Si además está muy picado, puede averiguar si su contrincante tiene otros nombres de dominio parecidos al que quiere disputarle y que no utilice, y acusarlo entonces de inscripción abusiva de nombres de dominio, una mala práctica conocida internacionalmente como reverse domain hijacking (o secuestro inverso). Vamos, pero esto es una exquisitez, pues lo anterior basta.

Y ya. No hay más trucos. Salvo que el caso sea muy excepcional, retendrá el nombre de dominio con mínimas molestias y tendrá el orgullo de haber triunfado sobre un estudio jurídico que maneja un presupuesto superior al de todo su barrio. Y ese triunfo es el de todos los que leemos cosas, como esta bitácora, por Internet.

En mi vida nunca he cursado un doctorado, pero he conocido la dinámica de sus cursos y he asistido a unas 10 defensas de tesis doctorales, en el extranjero.

Pero el programa de Doctorado de mi propia Facultad supera mi comprensión, por varias razones.

1. Su claustro académico no está integrado necesariamente por Doctores, pues alrededor del 30% de los profesores del programa NO LO SON. Entonces ¿cómo formas doctores si una parte importante de los académicos que los conducen a esa meta nunca la han cruzado?. Académicamente es inexplicable.

2. Ayer se hizo la primera lectura de tesis doctoral, luego de ¿8? años del Programa de Doctorado. No pude asistir, pues tenía que recibir a un catedrático nórdico que nos visitaba. Pero hoy leo en la web de la Facultad:

“La comisión ha deliberado y, en forma unánime, el postulante a doctor, Xxxxxx Xxxx, ha sido aprobado con nota seis. Vale decir, dos votos de distinción, Magna Cum Laude”, señaló el decano Roberto Nahum.

Y ahí ya saltaron todas las alarmas. El Decano de mi Facultad tiene muchos méritos, pero NO ES DOCTOR. ¿Cómo pudo integrar y presidir un tribunal de tesis de Doctor careciendo del grado académico suficiente para estar ahí?. La dignidad de Decano sirve para muchas cosas, pero no para estos efectos, pues el doctorado es una cuestión de auctoritas y no de potestas.

Es decir, que en mi Facultad los estudiantes de doctorado están bajo la tuición de profesores que NO SON DOCTORES y el tribunal de tesis se integra con profesores QUE TAMPOCO LO SON.

Y pese a todo, el programa de Doctorado en Derecho está acreditado ante la Comisión Nacional de Acreditación de Postgrado.

En mi opinión, impresentable.

El vocero del Gobierno de Chile, que es Francisco Vidal, Ministro Secretario General de Gobierno, ha obsequiado a la ciudadanía con una nueva joya de lo que es el poder político y su carencia de escrúpulos.

Antes de ayer el diario La Nación, cuyo accionista mayoritario es el Estado (en teoría, de todos los chilenos), publicó una portada panfletaria (pueden verla si presionan sobre la imagen) en apoyo a la ahora destituida ministra de educación.

El panfleto es tan descarado y vergonzoso que tenía todas las trazas de haber sido pauteado directamente por el interesado: el gobierno. Ante el escándalo, nuestro cínico Secretario de Estado niega responsabilidad diciendo:

La Nación tiene una línea editorial, cada diario tiene una. Ahora, si lo pone en blanco y negro, con sangre colgando (…) la libertad de expresión, muchachos”.

(Fuente: noticias.123.cl, 16 de abril de 2008).


¿Libertad de expresión?, ¿lo dice Vidal?… raro, raro, raro… me sonaba haber escuchado decirle esto antes, pero en otro contexto.

Y de pronto lo recordé, con ayuda de Internet por supuesto.

En agosto de 2004, el ministro Vidal destituyó públicamente a Alberto Luengo, director de La Nación, por no seguir las instrucciones del gobierno y publicar noticias sobre la investigación de pedofilia que involucraba a políticos.

En ese entonces el ministro dijo:

la línea editorial del diario no interpretaba lo que es la postura del Gobierno en algunas materias” (…) es necesario que exista “coherencia entre lo que expresa el diario y la postura del Gobierno. Y que cuando se entra en contradicciones hay que tomar decisiones”.

(Fuente: nuestraamerica.info, del 13 de agosto de 2004).


Es decir, el diario La Nación no tiene línea editorial propia, pues aquella está determinada por el gobierno. Y el que se aparte de sus dictados, perderá hasta su fuente de trabajo.

Y de paso, expresaba que la libertad de expresión de La Nación valía una mierda.

Ahora se justifica y escuda diciendo todo lo contrario.

En realidad, este ministro es un cínico peligroso para el sistema democrático.

Según diversos medios de comunicación, esta nueva política la anunció el Ministro Secretario General de Gobierno y consiste que el erario público financiará los viajes de placer de los hijos de los Presidentes, por el sólo hecho de ser tales.

Así como lo lee.

Agrega el ministro Vidal que la Presidenta puede invitar a viajar con dinero del Estado a quien se le venga en gana y con mayor razón si son sus hijos, y como es la Presidenta, no tiene que darle explicaciones a la ciudadanía, la que tampoco puede preguntar sobre el asunto.

La mejor parte de sus declaraciones es esta, que he tomado de Radio Cooperativa:

Definamos la palabra: quien decide esto y corta el queque es la Presidenta de la República, yo le respondo con la mejor buena voluntad pero hay un límite. ¡Punto!. ¡Sin discusión!, no va estar preguntando quien la acompaña. ¿De a donde la han visto?”.

El hecho salió a la luz pública cuando tras un fallo en uno de los motores del avión que llevaba a la Presidenta a China, el avión debió regresar al aeropuerto y sus pasajeros hacer trasbordo.

En ese momento, la prensa pudo fotografiar las particularidades de la comitiva.

Así que ya lo sabe, estimado lector. Probablemente usted esté pagando de su bolsillo el viaje de Francisca Dávalos a China, como antes pagó el de Sofía a Italia. Y nada menos que una travesía al otro extremo del mundo en primera clase.

Y no sea tan grosero como para andar pidiendo explicaciones de porqué tiene que hacer eso. Y claro, de que le acrediten los kilómetros vaya olvidándose.

El gatopardoEl Príncipe de Salina se muere.

No él, sino su raza, la de los imperecederos, la de los que han existido por siglos y cuyos nombres se conocen en los libros de historia.

Pero igual se mueren. Agotados y decadentes, los del ancien régime van a dar paso a sus sucesores, que ahora los enfrentan y cuyo triunfo, en nombre de la revolución y la patria, es inminente.

Pero no vienen a borrarlos de la faz de la tierra. O al menos no directamente, sino que primero copiarán sus formas y estilos, para luego desplazarlos en el orden social. Cambiarán todo, para que finalmente todo permanezca igual.

El tiempo se agota y el Príncipe lo sabe, y debe procurar la sobrevivencia de sus vástagos, introduciéndolos y confundiéndoles con los vencedores.

Il Gattopardo, de Visconti, es un tratado político cinematográfico más brutal que la obra homónima que la inspira.

Y aunque la acción ocurre en una tórrida Sicilia, la temática es ajena a tiempos y espacios, pues el gatopardismo es tan universal que, de tiempo en tiempo, no sólo toca a cada rincón del planeta, sino también el alma de lo que somos. Y de lo que hacemos para nuestra gloria y vergüenza.

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Nombre original: Il Gatoppardo [El Gatopardo]
País: Italia - Francia
Director: Luchino Visconti
Fotografía:
Música: Nino Rota
Protagonistas: Burt Lancaster (Príncipe Fabrizio Salina), Claudia Cardinale (Angélica Sedara), Alain Delon (Tancredi Falconeri), Paolo Stoppa (Calogero Sedara), Rina Morelli (Princesa María Stella Salina), Romolo Valli (Padre Pirrone).
Año: 1963

Estaba leyendo una sinopsis de la película – documental Paris Je TAime, que recalcaba mucho la relación entre la ciudad, sus barrios y el amor, cuando me acordé de una escena que presencié en la Ciudad Luz hace 7 años y que me resisto a olvidar.

Niños esclavosEra invierno, hacía frío y ya había caído la noche, por lo que recorría apresuradamente las calles que rodean la elegante Place Vendôme para llegar a mi hotel, cuando noté que algo “raro” se movía a través de los cristales de una tienda muy exclusiva, que tenía las luces apagadas.

Me detuve y a la luz de los automoviles divisé una mujer de raza negra, pobremente ataviada, que casi a ciegas y echada en el suelo restregaba el piso de la tienda. Alrededor de ella, dos niños de 5 o 6 años, también harapientos y con gestos que recordaban el frío que hacía, recogían la basura y papeles sueltos para depositarlos en una bolsa.

Vagamente entristecido seguí adelante, pero como erré el camino tuve que volver sobre mis pasos dos cuadras más allá.
Ya no había nadie haciendo el aseo, pero ahora la tienda resplandecía de luces.

Paris, Je Ne T’Aime

[Cine] El Orfanato

¿Es de terror?. La verdad es que no, pero algo de ello tiene.

Laura, una huérfana que encontró padres que le adoptaran, vuelve al viejo orfanato que la vio crecer y que ahora pretende transformar en una casa de acogida para niños discapacitados.Poster de El Orfanato

No vuelve sola: tiene ya 37 años, un marido médico que le acompaña en esta aventura y a su hijo Simón, el cual también es adoptado y portador de VIH, condiciones que el niño ignora.

A medida que pasan los días y las obras de restauración avanzan, Simón enseña a su madre un juego que aprendió de sus “amigos imaginarios”, esos que tiene dentro de la casa. Consiste en quitarle a alguien la cosa que más quiere y luego ir dejando pistas que permitan encontrar lo perdido. El que lo recupera, tiene el derecho de pedir un deseo.

De improviso, Simón desaparece sin dejar rastro.

Pasan los meses y el matrimonio no logra reponerse de su desdicha, aumentada por una casa enorme y marcada por la soledad que cruje y rechina, creando imperceptibles señas y avisos.

La desesperada Laura, apoyándose en lo intangible e intuitivo, decide ir más allá de los límites de la vida y la muerte para, sumergiéndose en el tiempo, tratar de arrancarle a su Simón.

Sin lugar a dudas El Orfanato es una muy buena película, absorbente de principio a fin, pero claramente no es una obra maestra.

De impecable factura técnica, toca profundas fibras de los espectadores, quienes lamentablemente adivinan todo lo que va a suceder, pues los giros son predecibles y llenos de lugares comunes, sobregirándose en la búsqueda de la emoción colectiva.

A favor del film cabe destacar lo grato del elenco, pues además de buenos roles protagónicos están las excelentes actuaciones de Geraldine Chaplin (que es como recibir la visita de una tía vieja y querida que nos visita muy de vez en cuando), y de otro antiguo conocido como es Edgar Vivar, el señor Barriga.

En resumen, un film grato de ver y rápido de olvidar, como son todas aquellos que tienen tantos lugares comunes que no sabes si las escenas que recuerdas son de esa película… o de alguna otra.
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Nombre original: El Orfanato
País: España
Director: J. A. Bayona
Director de Arte: Josep Rosell
Música: Fernando Velázquez
Protagonistas: Belén Rueda (Laura), Fernando Cayo (Carlos), Roger Príncep (Simón), Mabel Rivera (Pilar, la sicóloga de la policía), Montserrat Carulla (Benigna), Andrés Gertrudix (Enrique), Edgar Vivar (Balabán, el parapsicólogo), Geraldine Chaplin (Aurora, la médium)
Año: 2007

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