El Príncipe de Salina se muere.
No él, sino su raza, la de los imperecederos, la de los que han existido por siglos y cuyos nombres se conocen en los libros de historia.
Pero igual se mueren. Agotados y decadentes, los del ancien régime van a dar paso a sus sucesores, que ahora los enfrentan y cuyo triunfo, en nombre de la revolución y la patria, es inminente.
Pero no vienen a borrarlos de la faz de la tierra. O al menos no directamente, sino que primero copiarán sus formas y estilos, para luego desplazarlos en el orden social. Cambiarán todo, para que finalmente todo permanezca igual.
El tiempo se agota y el Príncipe lo sabe, y debe procurar la sobrevivencia de sus vástagos, introduciéndolos y confundiéndoles con los vencedores.
Il Gattopardo, de Visconti, es un tratado político cinematográfico más brutal que la obra homónima que la inspira.
Y aunque la acción ocurre en una tórrida Sicilia, la temática es ajena a tiempos y espacios, pues el gatopardismo es tan universal que, de tiempo en tiempo, no sólo toca a cada rincón del planeta, sino también el alma de lo que somos. Y de lo que hacemos para nuestra gloria y vergüenza.
.
Nombre original: Il Gattopardo [El Gatopardo]
País: Italia – Francia
Director: Luchino Visconti
Fotografía:
Música: Nino Rota
Protagonistas: Burt Lancaster (Príncipe Fabrizio Salina), Claudia Cardinale (Angélica Sedara), Alain Delon (Tancredi Falconeri), Paolo Stoppa (Calogero Sedara), Rina Morelli (Princesa María Stella Salina), Romolo Valli (Padre Pirrone).
Año: 1963







Visconti logra un cuadro único espiritual y mágico, oponiendo a los interiores de los palacios empobrecidos, el sol calcinante de la Sicilia decimonónica; y jugando al mismo tiempo a contraponer a los jóvenes (Delon y Cardinale) con la figura patricia de Burt Lancaster. Excelente música, excelentemente actuada, en fin, una gran película, con un fantástico y larguísimo baile final, digno broche de oro, para cerrar la obra.
Gracias por tus palabras.
Hay muchas maneras de mirar una misma película y eso es maravilloso.